5 mitos sobre la crianza de cachorros que aún se creen (y por qué evitarlos)

Tutor acariciando a un cachorro con expresión atenta y cariñosa

Aunque hoy en día existe mucha más información sobre cómo criar un cachorro de forma equilibrada y responsable, todavía persisten ideas equivocadas que pueden perjudicar seriamente su desarrollo. Estos mitos, muchas veces repetidos de generación en generación, no solo dificultan la educación del perro, sino que afectan negativamente su bienestar físico y emocional.

En este artículo desmontamos cinco de los mitos más comunes que todavía escuchamos con frecuencia entre familias primerizas. Si estás a punto de recibir a un cachorro en casa, esta información te ayudará a evitar errores innecesarios y a construir una relación sana y respetuosa desde el primer día.

Mito 1: “Déjalo llorar, se tiene que acostumbrar”

Uno de los errores más frecuentes durante los primeros días de adaptación del cachorro a su nuevo hogar es ignorar su llanto, creyendo que así aprenderá antes a quedarse solo o a ser más “independiente”.

Lo que muchas personas no saben es que el llanto del cachorro no es una manipulación, sino una forma natural de expresar inseguridad, miedo o necesidad de compañía. Al llegar a una nueva casa, el cachorro ha sido separado de su madre, de sus hermanos y de su entorno habitual. Es normal que se sienta desorientado.

Ignorar ese llanto puede generar un estrés innecesario y, en algunos casos, dejar huella emocional. En lugar de dejarlo “que se acostumbre”, lo recomendable es:

  • Preparar un espacio cómodo, cálido y tranquilo.
  • Ofrecer compañía progresiva durante los primeros días.
  • No reforzar el llanto, pero tampoco castigarlo ni ignorarlo totalmente.
  • Introducir rutinas de seguridad (luz tenue, una prenda con olor familiar, horarios estables).

El objetivo no es sobreproteger, sino enseñarle que está en un entorno seguro. La independencia llegará de forma natural con el tiempo.

Mito 2: “Hay que imponer autoridad desde el primer día”

Muchas familias creen que, para educar bien a un cachorro, hay que “marcar territorio” y dejar claro desde el principio “quién manda”. Esta creencia está basada en teorías anticuadas que han sido superadas por la etología moderna.

La educación basada en autoridad y castigo puede generar miedo, tensión y desconexión emocional. El cachorro no aprende mejor por sentirse dominado, sino por sentirse seguro, comprendido y motivado.

Lo que realmente funciona es:

  • Crear una relación basada en la confianza.
  • Enseñar normas claras con coherencia y constancia.
  • Reforzar los comportamientos adecuados.
  • Redirigir lo que no quieres, sin castigos ni gritos.

Un cachorro que confía en su tutor está mucho más receptivo al aprendizaje que uno que actúa por miedo.

Si quieres saber cómo criamos desde esta filosofía, puedes visitar nuestro apartado sobre por qué comprar tu perro en Vallbonica.

Mito 3: “Los cachorros no necesitan salir hasta que estén protegidos del todo”

Este mito ha hecho mucho daño a la socialización temprana. Es cierto que hay que tener precaución durante los primeros meses, pero retrasar por completo el contacto del cachorro con el entorno puede generar problemas de conducta en el futuro.

La etapa más sensible de socialización ocurre entre las 3 y las 12 semanas. En este periodo, el cachorro debe empezar a familiarizarse con estímulos como sonidos, texturas, personas, otros perros equilibrados, paseos breves, ruidos de la calle, etc.

¿Cómo hacerlo de forma segura?

  • Evita lugares de alto riesgo como parques masivos o suelos sucios.
  • Lleva al cachorro en brazos o en transportín si es necesario.
  • Expónlo de forma gradual y controlada.
  • Busca entornos limpios y perros tranquilos que sepas que están sanos.

En nuestro centro, los cachorros crecen expuestos a estímulos desde sus primeras semanas, con una crianza basada en el entorno familiar y supervisión constante.

Mito 4: “Los perros de ciertas razas son más agresivos”

Etiquetar a un cachorro solo por su raza es injusto y erróneo. La conducta de un perro está determinada por múltiples factores: entorno, experiencias, tipo de crianza, estímulos, socialización y educación.

Ningún cachorro nace “malo” o “agresivo”. Lo que ocurre muchas veces es que ciertas razas son elegidas por personas que no comprenden sus necesidades, no les ofrecen la estimulación adecuada o les exigen conductas que no encajan con su naturaleza.

Si estás considerando diferentes perfiles, puedes consultar nuestras razas disponibles actualmente y ver cuál se adapta mejor a tu estilo de vida.

Mito 5: “No pasa nada si muerde jugando, es normal”

Es habitual que los cachorros muerdan durante el juego, ya que están explorando el mundo con la boca y aliviando las molestias de la dentición. Sin embargo, permitir o reforzar mordiscos inadecuados, incluso en tono de juego, puede generar problemas a medio plazo.

El cachorro debe aprender a controlar su fuerza (inhibición de la mordida) y a redirigir ese impulso hacia objetos adecuados.

Consejos para gestionarlo:

  • No permitir juegos bruscos que incluyan mordiscos a manos o ropa.
  • Tener siempre juguetes adecuados a mano para redirigir la mordida.
  • Retirar la atención si muerde durante el juego.
  • Enseñar autocontrol con juegos estructurados y pausas.

Conclusión

La crianza de un cachorro debe basarse en conocimiento, paciencia y coherencia. Creer en mitos desactualizados puede ponernos en el camino equivocado, generar frustración y perjudicar el bienestar del perro.

Hoy sabemos más que nunca sobre desarrollo emocional, aprendizaje canino y vínculo humano-perro. Aprovechar ese conocimiento es una forma de respeto hacia el cachorro y hacia uno mismo como tutor.

En Centro Canino Vallbonica criamos a cada cachorro desde la responsabilidad, la observación y el contacto humano diario. Si tienes dudas o deseas más información personalizada, puedes contactarnos desde la página de contacto.

Escríbenos y conoce a tu futuro mejor amigo.

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